- El Almería cambió siete piezas y volvió a ganar tras dos derrotas.
- Brian Cipenga asistió en los tres tantos locales de la primera parte.
- El Cádiz ajustó en el descanso y elevó su amenaza cerca del área.
- Dos córners visitantes acabaron en los goles del Cádiz.
- La posesión global favoreció al Almería, pero no explica el cierre del partido.
Contexto y planteamiento
El 6 de septiembre de 2026, en la jornada 4 de LALIGA HYPERMOTION, el UD Almería recibió al Cádiz CF tras dos derrotas consecutivas. La victoria inaugural era su único triunfo en las tres primeras jornadas. García Pimienta modificó siete piezas y mantuvo un 4-2-3-1.
El Almería comenzó con Andrés Fernández; Marcos Luna, Rodrigo Ely, Bonini y Leonardo Lelo; Stefan Dzodic y Quim Junyent; Léo Baptistão, Javi Muñoz y Brian Cipenga; y Miguel de la Fuente. El Cádiz también salió con un 4-2-3-1: Jokin Ezkieta; Giorgi Gocholeishvili, Bojan Kovacevic, Javi Castro y Cristian Gutiérrez; Damián Rodríguez y Marc-Olivier Doué; Jandro Orellana, Dilan Zárate y Antoñito Cordero; Urko Izeta.
La velocidad decidió la primera parte
El Almería atacó con pocos toques y buscó los espacios antes de que el Cádiz ordenara su defensa. Cipenga fue el acelerador por fuera; Javi Muñoz se incorporó desde dentro y Miguel de la Fuente atacó la profundidad.
A los 13 minutos, Cipenga asistió a Javi Muñoz para el 1-0. El Cádiz empató a los 25 con un cabezazo de Javi Castro tras un córner servido por Antoñito Cordero. La respuesta local llegó mediante una transición rápida: Cipenga encontró a Miguel de la Fuente para el 2-1 en el minuto 36. A los 44, otra asistencia suya permitió a Léo Baptistão establecer el 3-1.
Las tres asistencias de Cipenga explican su peso en el marcador, pero el mecanismo fue colectivo: el Almería pudo acelerar hacia delante, recibió apoyos entre líneas y atacó el espacio a la espalda de la defensa. Después del empate, recuperó la iniciativa sin renunciar a esa verticalidad.
La reacción del Cádiz y el cambio de ritmo
El Cádiz introdujo a Vladyslav Kopotun, Borja Vázquez y Javi Ontiveros en el descanso. Ganó presencia ofensiva y buscó con mayor frecuencia el área; más tarde, la lesión de Giorgi Gocholeishvili obligó a dar entrada a Juan Díaz. El Almería también refrescó el equipo con Álex Muñoz, Adri Embarba, Álex Sola, Daijiro Chirino y Jorge Pulido.
La reacción visitante coincidió con un Almería más replegado, que convirtió menos recuperaciones en posesiones largas. Izeta tuvo una ocasión de cabeza que se marchó fuera y el Cádiz fue acercando el juego a la portería local. No fue solo una cuestión de intención: los cambios del descanso dieron al rival más recursos para insistir.
Los córners mantuvieron abierto el resultado
Los dos goles del Cádiz llegaron después de saques de esquina. En el primero, Javi Castro ganó el remate aéreo; en el último, varios rechaces dentro del área terminaron con Daijiro Chirino introduciendo el balón en su propia portería. El 3-2 llegó en la acción final y convirtió un partido que parecía encarrilado en un cierre de máxima tensión.
La posesión final rondó el 57 por ciento para el Almería y el 43 para el Cádiz. Esa ventaja global encaja con el control local de la primera parte, pero no mide por sí sola la iniciativa tras el descanso ni la calidad de las ocasiones. Los recuentos de remates disponibles difieren entre proveedores y no permiten sostener una comparación precisa.
Una victoria con una advertencia
El 3-2 llevó al Almería a seis puntos tras cuatro jornadas y puso fin a dos derrotas seguidas. Su primera parte mostró el valor de la velocidad, la llegada desde segunda línea y la conexión de Cipenga con los rematadores.
La otra conclusión es igual de concreta: cuando el Almería dejó de controlar la altura del partido, sufrió para proteger su área. La victoria fue una respuesta importante, pero defender los córners y las segundas jugadas seguía siendo una tarea pendiente.
